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El
tantra enseña que ningún templo supera
en santidad El Templo del Cuerpo. Todos los elementos:
éter, aire, fuego, agua y tierra, se encuentran
en el cuerpo, junto a sus propiedades. El templo corporal
tiene sus jardines, ríos, santuarios, y puertas.
Por definición, un templo es un lugar de culto,
un edificio dedicado al servicio de Dios. Este Dios,
según el Tantra, es nuestra alma o ser más
elevado, que se conoce y sirve a través del Templo
del Cuerpo.
El acto del culto en el Templo del Cuerpo consiste
en concentrar la actitud creativa, canalizando hacia
arriba la energía sexual. Este proceso evolutivo,
experimentado en forma de estremecimiento extático,
asciende desde la región sexual y resplandece
en el plexo solar. El proceso psicocósmico o
culto del sí mismo, tiene lugar en el Templo
del Cuerpo a todos los niveles, desde el nivel físico
hasta el más sutil. La consciencia de sus condiciones
físicas y sutiles es parte integral de la actitud
creativa. El templo corporal debe mantenerse limpio,
sano y en armonía, debido al respeto que nos
merece la divinidad que vive en su interior. Hay que
proporcionar goce y no escatimar ningún esfuerzo
para asegurar al templo de la divinidad una satisfacción
completa. Ese amor sensual es un acto de gran potencia
mágica y espiritual, y constituye uno de los
principios del Tantra. |